ESPACIO TOLE TOLE

 10 años del Corazón de Once

 


                                                                                “Recuerdo una función que se hizo saliendo de la pandemia                                                                            en el marco de Argentina Florece un evento impulsando por el INT                                                                                                                                  y que fue sumamente emotiva”

                                                                                                                                                         Gonzalo Pérez



Así es, el Espacio Tole Tole está de aniversario y late desde hace diez años en lo más central del populoso barrio de Once (CABA); en una cuadra que ya es sensible para todos por estar a metros de la AMIA.

Hacer teatro es una aventura y trabajo feliz pero incierto, como tantas otras labores del hecho artístico. Y los hacedores de Tole Tole se aventuraron a ello por deseo, sueño y anhelo y clara vocación. Poniendo amor en cada obra, en cada gestión.

Sus responsables son bien conocidos: Gonzalo Pérez (actual presidente de ARTEI Asociación Argentina de Teatro Independiente, realizador audiovisual, iluminador y gestor teatral) y Martín Marcou (actor, director escénico, escritor y coordinador de dramaturgia)

 

Del 1 al 10 de octubre en su Ciclo 10 en 10 harán revisión de estos años para un volver a compartir y celebrar.

EAN: Vayamos al origen de Espacio Tole Tole diez años atrás. ¿Cómo nació el deseo, la propuesta de tener una sala teatral y que estuviera en este lugar tan especial?
MM: Un poco al azar porque nosotros estábamos buscando un espacio para que yo haga talleres de dramaturgia y viendo varios lugares en distintos barrios, hasta que finalmente una vez caminando por Once vimos el cartel de alquiler de este lugar que era un local.
GP: Antes de eso habíamos buscado en muchos lugares. Recuerdo dos casas que habíamos visto, porque originalmente la idea era el taller y también un lugar para vivir todo en una misma construcción para combinar esas dos cosas. Pero esa idea fue cambiando porque los lugares o no convenían por la zona o no era acorde el precio. Finalmente dimos con este lugar que nos parecía perfecto para lo que finalmente hicimos.
MM: Así fue, y en mi caso en particular yo nunca había tenido el deseo de tener una sala de teatro. A veces suele suceder que algunas personas vinculadas a las artes escénicas tienen ese sueño de contar con una sala teatral; en mi caso desde que llegué a Buenos Aires y mientras me iba formando ya sea llevando a cabo mis espectáculos o los grupos en los que participé, nunca tuve en el horizonte el tener un teatro. Por eso digo que fue un poco azaroso, porque cuando entramos ese día a la sala primero tratamos de entender que era porque originalmente era un local de confección de ropa de trabajo que también atendían al público.
Entonces empezamos a jugar en el espacio recorriéndolo y a Gonzalo se le ocurrió la idea -medio en broma- de “mira acá estaría la boletería… allá la sala de ensayo… ahí el teatro… acá están los baños…” y me empezó a gustar aquella distribución imaginaria que hicimos en esa visita.
Me encantaba que la sala que está en el subsuelo de alguna manera homenajear a aquellas salas del teatro under de los ’80. Aquello de los sótanos de la ebullición post dictadura, todos esos estallidos de libertad que hubo en aquellas salas que existieron. Me gustaba esa idea de bajar por una escalera y que allí ocurran cosas.

 

EAN: Y empezó el camino
MM: Iniciamos entonces el camino con todas las dificultades que eso implicó, porque nosotros al no tener una experiencia previa muchas cosas las fuimos aprendiendo a través de la prueba y el error y sobre la marcha. Hubo que realizar un montón de reformas lo cual implicó mucha inversión de tiempo y dinero; y por otro lado también los espacios tienen la condición de mutabilidad. Van cambiando a lo largo de los años, entonces, una de las cosas que pasó con Tole Tole fue que la fisionomía de la sala también fue mutando todo el tiempo.

Esa es una característica que supongo debe pasar en otras salas, pero a mí esto fue algo que me entusiasmo y me sigue entusiasmando mucho. La sala misma va haciendo su propio tole tole.
Pensamos mucho también en el emplazamiento que al principio yo no estaba muy consciente de dónde estaba ubicado, al lado de la AMIA, cerca de las verdulerías, de locales de cotillón, de telas, en un barrio multicultural, popular y tradicional con todo lo que significa Once; con sus características de un escenario tan poblado. Y en ese sentido, es una rareza que exista una sala teatral y que persista en el tiempo.
GP: Hay espacios culturales y otras salas teatrales independientes en el barrio que uno después va conociendo, pero creo que Tole Tole es la que está más en el corazón de Once.


EAN: ¿Cómo fueron las obras? ¿Era lo buscado o lo que iba llegando? Porque después se fue perfilando no solamente son las obras sino con diferentes Ciclos que anualmente continúan haciendo.
MM: Al principio uno trabaja para construir el edificio, vestir la casa, acondicionar el lugar con el mobiliario; y a la par fuimos empezando a delinear cierto criterio.

Pero una cosa es lo que podés imaginar y luego lo que en la práctica va aconteciendo. Sí teníamos en claro desde el inicio, que queríamos que fuera un espacio para albergar producciones de creadores nóveles que produzcan investigación; y también recibir creadores y creadoras con más tránsito en la escena.
Que fuera además un espacio ecléctico y diverso en cuanto a las expresiones artísticas y las poéticas.

En un inicio nos interesaba mucho todos los proyectos vinculados con las diversidades sexuales y de género pero -como de manera orgánica y sin quererlo- al decir que es un espacio de puertas abiertas el que ve luz y quiere entrar siempre tiene una buena bienvenida y aquí estamos dispuestos a escucharlos.
Al ser una sala que tiene por un lado una diversidad poética y posicionamiento ideológico en cuanto a que es un espacio inclusivo, diverso, feminista, latinoamericano y popular.
Tiene esos principios que rigen un poco la identidad de Espacio Tole Tole y creo que una de las cosas que fue conformando la identidad de la sala en proceso de identificación para el afuera fueron los Ciclos que el Espacio instaló. Tengo esa lectura de que los Ciclos se fueron repitiendo a lo largo los 10 años; que se sostuvieron, se instalaron y también fueron creciendo por la preponderancia del trabajo de la gente que trae su arte, sus proyectos poniéndolos al servicio de esos Ciclos que nosotros imaginamos y diagramamos.

Es una sala que vos podés identificarla por sus Ciclos.
GP: Como toda sala tiene sus características de tamaño, de capacidad de butacas, y los Ciclos se adaptan muy bien a esta realidad, entonces tienen las características del espacio pudiendo perdurar.

Lo mismo que la convocatoria que hacíamos con 'Tole Tole Coproduce' era precisamente para eso: para crear con las características del espacio, perduraron también por esto y a su vez conformaron la identidad del lugar.
MM: También nos preguntaste ¿cómo fuimos construyendo la cartelera? y esa iniciativa que teníamos de Tol Tole Coproduce que hicimos en cinco ediciones donde nosotros acompañamos los procesos desde cero también sirvió para generar programación para la sala. Creo que fuimos unas de las pocas salas que trabajó esa modalidad consecuentemente durante cinco ediciones, acompañando proyectos que se materializaron y que formaron parte de la cartelera con una continuidad que nosotros garantizamos.
EAN: Como el Ciclo Lorquiano, por citar uno



MM: Por ejemplo, de ese ciclo ya son siete ediciones, siete años homenajeando a Federico García Lorca para juntarnos en torno a esa figura celebrarla y armando comunidad en torno a la obra de Lorca. Ya es un clásico del Espacio, es la única sala del teatro independiente en la ciudad de Buenos Aires que durante siete años viene realizando un festival sobre Lorca.

Al igual que el Ciclo de Unipersonales donde la sala por sus características pueden alojar proyectos de pequeño y mediano formato, dando mucha visibilidad al género del monólogo unipersonal también.

Tuvimos el Ciclo Kilombo Queer para homenajear las diversidades.

El ciclo 10 en 10 que son diez días de actividades seguidas donde hay lugar para la música, la poesía, la fotografía y espacios de reflexión sobre la praxis de las mismas.
Termina siendo práctica teoría metodología y reflexión.

EAN: También estuvo el Ciclo Hembra
MM: Claro, un ciclo que tuvo dos ediciones y fue coordinado en todos sus rubros por compañeras.

También desde Narradores por la Identidad nos hemos relacionado con festivales de otros países (Chile y Brasil) es decir que en diez años hemos generado alianzas.

EAN: Todo lo discursivo en cuanto a lo querido se fue verificando en la práctica.
MM: Así es, todo lo que fuimos imaginando se concretó.

EAN: ¿Cómo fueron los primeros cinco años y los segundos cinco años donde hubo también una pandemia?
GP: Como dijo Martín los primeros cinco años fueron de aprendizaje. El primer año y medio fue casi de construcción edilicia, ingresamos al espacio en octubre por eso ahora en octubre cumplimos 10 años. A partir de ese momento y desde cero empezamos a hacer todo: donde está la sala de teatro era un espacio abandonado con lo cual la sala de teatro propiamente dicha se inauguró al año siguiente.


Al igual que la parte técnica, de a poco se fue creciendo en cuanto a todos los condiciones técnicas que tenemos hoy. Así que los primeros cinco años fueron una combinación de aprendizaje y crecimiento.
Y los segundos cinco años fue de aplicación de ese aprendizaje.
EAN: Para sortear también lo impredecible
GP: Sí creo que la síntesis es un poco eso. Nos sentimos mucho más seguro en estos últimos cinco años, aunque en el medio vino la pandemia en los cuales dos años estuvimos atravesados por ella. Porque al segundo año de la pandemia -si bien los teatros no estaban cerrados- estábamos igualmente afectados, había foros y la gente recién empezaba a volver.

MM: Sí la sala además de resistir en ese momento donde muchos espacios lamentablemente cerraron, nosotros redoblamos la apuesta.

La pusimos como sede de Artistas Solidarios con mercadería para ayudar a la comunidad teatral; nos plegamos a la Comisión Directiva de ARTEI, actualmente somos socios de la entidad. Redoblamos los esfuerzos para armar redes, nos informábamos, nos involucramos en todas las problemáticas del sector y luchamos para que se conquisten nuevos derechos para estos espacios comprometiéndonos políticamente, y de una manera muy férrea, para ser partícipes activos también de toda esa serie de acontecimientos que vinieron.
Nosotros pasamos momento difíciles: uno por supuesto la pandemia y otro anterior que fue la inundación que sufrió la sala. La primera fue general, mundial, donde todas las salas del mundo de teatro cerraron al mismo tiempo; y la otra ya de índole personal vinculada a la estructura de la sala, pero fue muy difícil porque tuvimos que enfrentar una inundación por las napas, cortes de luz vinculados a esa situación… pasó mucho tiempo hasta que la sala se secó para reacondicionarla y sin embargo atravesamos todo esto. Tuvimos la fuerza para recalcular, reperfilar el trabajo y hacer lo que había que hacer. Eesperar el tiempo necesario y seguir adelante.


GP:
En el aprendizaje es importante lo que decía Martín y es que nosotros en los primeros años nos asociamos a ARTEI. Hay que destacar que ahí aprendimos mucho junto con otras salas de teatro independiente, precisamente por compartir con ellas todas las experiencias.

En el trayecto individual de la sala uno aprende a construir la programación, cuestiones específicas de la sala; pero en lo colectivo con otras salas del teatro independiente aprendés sobre las leyes habilitatorias: la nacional de teatro, la del teatro de Buenos Aires, qué derechos tenemos los teatristas independientes. Todo es aprendizaje que se hace colectivamente.
MM: Y también algunas políticas activas tendientes a sostener la actividad el sector; hay que decir que esta sala está subsidiada por Proteatro, sin eso sería también muy difícil.
GP: En esto también hay que profundizar: ¿por qué se subsidia? En la Argentina -como en casi todas partes del mundo. se entabla esa denominación de tres circuitos: el teatro oficial que es el estado; el comercial, y el  que es independiente o alternativo.
El circuito alternativo o independiente no tiene un fin comercial. Como no tiene un fin comercial lo que hace es darle cabida a la experimentación, que no quiere decir que vaya en contra de la calidad, es experimentación en tanto y en cuanto no busque ese fin comercial. En el teatro comercial no se apuesta eso porque su fin precisamente es vender entradas.
Desde el teatro independiente y alternativo por supuesto que también queremos que haya público y vender entradas; pero no es el fin último. Su finalidad es lo artístico entonces sí o sí el estado tiene que estar presente para apoyar eso; porque de lo contrario no existiría y si no existe no es que hay un vacío y no pasa nada. Si no existe hay un movimiento que queda huérfano y ese es un movimiento que repercute en la sociedad, en el barrio, en el movimiento económico de los barrios. Que haya un teatro independiente abierto hace que haya un kiosco enfrente o restaurante, que la gente salga y se movilice.
Eso es un poco el fundamento, por eso la lucha de los teatristas anteriores fue muy importante para las actuales leyes que tenemos.

EAN: ¿Qué nos espera este décimo aniversario?
MM: En principio reunirnos con mucha gente que pasó por el espacio y que nosotros consideramos que son también el espacio porque los espacios no se hacen solos nadie se salva solo como decía Gonzalo el sentido de lo colectivo siempre estuvo presente como eje rector de nuestras prácticas es celebración porque seguimos de pie.
Vamos a tener mesas de conversatorios con amigxs que pasaron por la sala para contar cómo fue su experiencia, vamos a tener espectáculos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (entre ellos Hijo del Campo que es el espectáculo más antiguo de la sala con ocho temporadas); viene una obra invitada internacional de Chile y tenemos otra nacional proveniente de la provincia de Chubut.


También tenemos espacio para la música porque hay un Ciclo coordinado por Carolina Curci, amiga de la casa, y que se llama Encuentros-

Vamos a cerrar, por supuesto, con una torta y brindis con amigos, amigas y amigues a micrófono abierto para seguir renovando el pacto toletoleando, que tiene que ver con abrazar amigos y abrir a la puerta a todas aquellas obras que siguen llegando para producir material para la sala, porque Tole Tole es un lugar de investigación escénica.
Y por supuesto, celebrar los hitos. Porque en estos 10 años han pasado cerca de 10,000 espectadores (la sala es de 40 butacas) y casi 250 obras contando estos nuevos que van a venir y demás que ya tenemos proyectados. Son números que tienen que ver con el trabajo.


EAN: Es celebrar la continuidad
MM: No es sencillo sostener un espacio, es difícil, implica tiempo compromiso y voluntades.
GP: También los festejos combinan un poco esto que decía Martín: de celebrarnos con toda la historia porque hay espectáculos que ya pasaron, gente que ya pasó, las mesas que construyeron junto a nosotros. Nos regalamos y regalamos al público una proyección que también es internacional por la obra internacional que viene y es toda esa combinación. Es pasado, presente y futuro.
MM: Estamos cumpliendo 40 años de democracia y también la sala reivindica los derechos humanos. Es un tiempo de teatro que podemos hacer con todas las libertades que la democracia permite donde estamos insertos y construyendo las mismas.

Continúo conversando con ellos y en sus recuerdos figuran los emotivos:
“volantear en la puerta cuando recién abrimos con toda la ilusión de que el espacio crezca… el estreno de Hijo del Campo porque es nuestra obra bastión como eje vertebral del espacio que nació acá que se sostiene y que la gente sigue viniendo a verla…el momento de la inundación porque nos vemos a nosotros y al papá de Gonzalo ayudándonos a sacar el agua con una bomba que compró especialmente para ayudarnos. Fue un momento muy fuerte de defender el espacio…las noches de Kilombo Queer porque había mucha libertad y nos animamos a homenajear a personas que nunca habían sido homenajeadas y que después dejaron de estar en este mundo… las exposiciones que hacíamos con pinturas y fotos en la sala que al inicio se hacía con más regularidad. Dos de esas exposiciones: una fue para los 20 años del atentado a la AMIA y otra exposición de fotografía Retazos Latinoamericanos donde había fotos mías (GP) y que me acuerdo porque mi padre compró una de esas fotos que hoy mi madre conserva…la pandemia en sí, como evento que fue simbólico en cuanto a las cosas que hicimos en ese tiempo y todo lo que también pudimos hacer en forma virtual…”

Mucho para recordar y para acompañar este festejo de puertas abiertas que es Ciclo 10 en 10 desde el 1al 10 de octubre con entradas accesibles por alternativateatral; con entradas a la gorra y con transmisiones en vivo a través de Facebook Live stream.


                                                “Me quedó también con el sonido de la persiana cuando se abre y se cierra                                                                                                porque a veces los espacios físicos no duran para siempre                                                                                 y este sigue siendo el sonido todos los días de nuestro lugar.”

                                                                                                                                                         Martín Marcou

Espacio Tole Tole (Pasteur 683)

Comentarios

Entradas más populares de este blog

FAMILY SEARCH

HAYDÉE DABUSTY