MACARENA TRIGO
POR ESO LAS CURITAS y COMO PUEDO
HISTORIAS PARA COMPARTIR
"Cuarenta y cuatro años, muchos más de los que imaginé cumplir"
Una de las artistas que más tengo presente y trato de no perderle pisada es Macarena Trigo.
Por su profundidad en lo testimonial, por su mirada entre lo fatídico y la esperanza. Porque, al fin y al cabo, la vida es eso, con más o menos peso de un lado, nunca equilibrada, siempre es una búsqueda, siempre en un andar.
Si la hoja curricular nos ubica en algún lugar, la misma dice que Macarena "Maca" Trigo es española de origen y para bien nuestro argentina en su opción.
Licenciada en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, Historia del Arte y Comunicación Audiovisual.
Actriz, poeta, dramaturga, directora de teatro. Escritora.
Fue parte -quizás alma mater- del recordado Espacio 33, uno de los sitios que yo amé por su bohemia del hecho artístico como auténtico lugar de búsqueda y trascendencia. Y eso se aplaudió.
Un escrito transformado en obra y en libro
nos invita al encuentro.
En su única función de su unipersonal "Por eso las curitas" presentará también su libro "Como puedo".
Y conversamos de este presente y de la persona que hace a la artista...
EAN: Dices "no hay momentos para escribir..." Sin embargo hubo una instancia en que te llevó a ello, incluso aquello que no habías contado a nadie
MT: 'Por eso las curitas' (que es del 2014 el estreno de esa obra) fue el primer texto donde logré escribir sobre determinadas cosas de mi infancia.
Siempre quise hacerlo sobre ello, pero todo era mucho y no podía sostener el drama, quedando en la nada.
Ese texto fue lo primero que se sostuvo en mi computadora durante un año y medio. Al ver que era algo cerrado, lo compartí con cierta gente sin imaginarlo en teatro.
Después de leerlo varias veces me animaron a convertirlo en obra de teatro Paloma Lipovetzky y Francisca Ure. Entonces... sí.
Yo llegué tarde al biodrama, no tenía que ver con el contexto teatral de la época
EAN: Pero era tu biodrama
MT: Era mi biodrama y no me importaba el tiempo. Logré cerrarlo para presentarlo en teatro cuando comprendí el contexto, cuando vi las imágenes proyectadas, las fotos, la plástica.
Empecé a confiar en el dispositivo y en el equipo.
EAN: ¿Ese fue el puntapié para el libro 'Como puedo'?
MT: Sí. Y pasaron varios años; soy otra persona, otra actriz que se entrega a ese unipersonal más allá que la necesidad sigue siendo muy fuerte.
Hay un hilo conductor del libro con la obra, pero si no hubiera escrito 'Por eso las curitas' no creo que hubiera podido escribir el libro. Conjuntamente nace el libro en el marco del encierro por la pandemia que a mí me agarró en España.
EAN: ¿Cómo lo viviste?
MT: Lo que me sucedió en el 2020 es que me quedé sin futuro; no solo por el teatro, sino para mi vida. Me pasé todo ese tiempo de orientalismo puro en los que unos días me levantaba y pensaba: sigo viva y mañana no sé. No por miedo a la muerte sino porque no tenía un plan. No entendía lo que estaba pasando y no podía proyectar.
Entonces, fui para atrás. Como no podía ir para adelante entré en un memorial de mi infancia y ahí me apoyé mucho en la escritura.
EAN: ¿Te sirvió apoyarte en aquella niña?
MT: Hay algo que me pasa al mirar la foto que usamos en la obra teatral y en la edición argentina del libro (En el margen editora) y es que yo miro a esa nena y digo "Madre de Dios, todo lo que esa niña ya sabía, todo lo que la pudo hacer fuerte."
Ella era mucho más fuerte de lo que yo soy ahora; porque de niña no tienes miedo, no te das cuenta (o sí) y todo te parece normal. Y ahora de grande tratas de evitar los tortazos por anticipado, poniendo algodones por todos lados antes de que llegue el dolor.
Hay algo en aquella fortaleza como si alguien le hubiera dicho "va a estar todo bien"; aunque nunca experimenté esa sensación ya que yo no pienso que las cosas van a estar mal, sino fatal.
EAN: Dices en el libro que la actuación te hizo persona antes que actriz.
MT: Siempre. No hubiera sido persona si el teatro no hubiera estado en mi vida, porque lo empecé muy chiquita a través del juego y la dinámica.
En ese lugar de infancia primaria era el único espacio donde me sentía segura: algo más era posible. Mi cuerpo estaba integrado en algo que no era una magia lejana sino un algo que pasaba en mi entorno.
La poca o mucha confianza que tengo en el género humano ha sido por el teatro.
EAN: Toda una definición
MT: Creo que lo que pasa en una clase de teatro es vital para la experiencia humana. Y si tienes suerte con los docentes que tienes en la infancia, se aprenden muchas cosas: respeto al trabajo y al quehacer del otro; al prójimo, a la continuidad, la responsabilidad de no faltar por el grupo; la escucha y el silencio.
Además, yo tardé tanto tiempo en dedicarme a esto que si no hubiera aparecido en Argentina tampoco lo hubiera hecho.
EAN: Entonces es por ésto ¿y por qué más está como parte importante de tu identidad el DNI argentino?
MT: Hay algo muy gracioso y es que los argentinos fantasean tanto con Europa en el amor, la identidad, todo lo que tienen allá... y no se dan cuenta que cualquier inmigrante que viene acá es un sin papeles también con esos sueños.
A los cuatro años de estar aquí me casé, y lo que me habilita a regresar continuamente es un hallarme.
Estando en España cuando me dijeron que cerraban las fronteras por la pandemia mi reacción fue "tengo que volver". No fue "me quedo acá a ver qué pasa", fue "tengo que volver a casa". Lo que fuera a pasar lo tenía que pasar en Argentina.
Mi vida adulta se hizo acá siendo recién universitaria: mi profesionalidad teatral, el núcleo de gente que me acompaña, el asumirme en determinadas cosas que en España no había podido contar, todo fue acá.
EAN: ¿Cómo somos los argentinos?
MT: Son más directos. Sin conocerte en una conversación ya saben tu información. En España el trato no es así, aquí son muy frontales.
EAN: En Argentina la identidad es un tema vitalmente también de posicionamiento político.
MT: Durante el 2004 mientras terminaba allá la tesina que hice sobre Buenos Aires me la pasé leyendo mucho sobre la identidad. Mientras que en España la identidad es la diferencia, aquí hay tal mixtura que logra lo contrario. Y más allá de las grietas es un valor que aquí está.
En Argentina todo es político y en España estamos hablando de una generación (la mía) despolitizada con un pasado que no se habla.
Pienso más y me reconcilio mejor con España desde acá.
EAN: Conociendo en algo esta identidad tuya ¿cuáles son las obras que vos querés mostrar en relación a tu trabajo?
MT: Siento -y supongo- que en todas las obras que hice hasta ahora hay mucho amor por la palabra, la poesía. Y con los años cada vez me interesa más el teatro como espacio que no se ancla en el realismo, en contar un argumento; sino en todo eso que el teatro puede hacer y el cine no.
Lo que más me interesa es esa capacidad de hacer prácticamente con nada, decir "Hola! Está lloviendo" y la gente crea que está lloviendo.
La paso muy bien con la obra de Lorca "Ea, mi neñín" con lo que se me arma a mí en el cuerpo. Porque si me preguntas qué fue lo que hice allí, lo que hice fue jugar con la falda para armar todo.
EAN: ¿Y del trabajo teatral?
MT: Me gusta del teatro cuando no sé por dónde voy. Son proyectos, hay algo. Algunas veces estoy con un texto muy claro pero no sé por dónde irá el trabajo. No saber, que venga una imagen, desearla muchísimo y que se pueda plasmar tras el empeño que se pone en el juego teatral.
EAN: Supongo que tiemblan las piernas...
MT: Nada te da más terror que empezar a ensayar algo y no saber si va a salir. Lo que se estrena es una cosa y lo que puede resultar es otra; el estreno es también algo accidental.
La obra crece a medida de las funciones, y eso es es muy difícil de entender porque a veces las obras tienen funciones cortas. ¿Una obra que hizo ocho funciones cuánto respiró?
EAN: La circunstancia económica atada a la respuesta del número de gente también es un factor
MT: Yo he tenido obras con muy pocas funciones. Se tarda mucho en entender que eso no es así, que hay que retomarla, darte tiempo para revisar; pero los esfuerzos para producir son tan titánicos que a veces no te da el cuero.
También tengo el fenómeno de "La omisión de la familia Coleman" (Claudio Tolcachir) de haber hecho tres mil funciones vistas, transitada del derecho y del revés, con el cuerpo y como asistente. Y eso es espectacular.
Soy la constatación de que se puede, no se repite, tiene sentido seguir haciéndolo.
EAN: Sin aburrirse
MT: Jamás, porque nunca se repite. Algo de la fuerza de Coleman es que constatás que la obra teatral no se repite.
Cuando estudias no se entiende mucho el tema de la repetición; ya en el trabajo de una obra estrenada, ahí lo entiendes.
EAN: ¿Qué vamos a encontrar en 'Por eso las curitas'?
MT: Pasar un rato en la memoria, en los recuerdos de alguien que viene y te cuenta esa vida hilando anécdotas. Y aunque parezca muy personal por lo testimonial y biodramático, te llevas la grata sorpresa de que hay mucha gente que se identifica con esa historia; por más distancia que haya entre el relato y la vida de los otros.
EAN: Lo mismo pasa con el libro 'Como puedo', nos va resonando algo
MT: Así es. Vidas muy distintas en las que igualmente fueron resonando cosas. El sentido de escucha.
Cuando Ignacio Masllorens estrenó 'Hábitat' en el Cosmos, decía que lo que más le satisfacía era que finalmente estaba ahí una película que mostraba lo que siempre quiso mostrar de Buenos Aires.
Yo siento que con este libro y la obra está muy bueno que esto exista, que este testimonio (que no deja de tener su singularidad) no me refleje como un ser único sino a mí dentro de un colectivo de pibes y pibas que pasaron por esa cuestión de la institucionalización y el maltrato de la familia rota. Entender que, aún en el peor de los casos, la ficción te construye, te reconstruye, te apoya.
Cuando presenté el libro en España (fue la primera edición por la editorial leonesa Mrs. Danvers) traté que la gente entendiera mucho eso: que mi vida, mi testimonio era parte de ese núcleo. Y yo reconozco que soy una privilegiada. Es muy poca la gente que en ese contexto termina los estudios secundarios; entonces siento que hay algo desde ahí que debe ser dicho.
EAN: Ser rescatado
MT: Sí y creo que fueron en mí los testimonios, las charlas escuchadas en la niñez, en la escuela. Vino por ahí.
MT: La responsabilidad de esa criatura. Era muy responsable, aplicada... sobreviviente.
Con los años me di cuenta de cuánto dependía yo de la mirada adulta. Que supieran que existo.
Me sigue pasando sentir que para todo tengo que presentar credenciales. Aunque, si de niña era que me pusieran buenas notas y que la gente me quisiera más, también de adulta supe decir que ya no más.
También estoy en una edad particular donde los demás tienen responsabilidades que yo tuve a trasmano en el tiempo y que ahora no tengo. Y aunque no es fácil asumir la soledad también hay un "de lo que me estoy librando".
EAN: ¿Tuviste suerte?
MT: Mucha y a veces me cuesta reconocerlo. Fue mucha suerte con los docentes que tuve, los amigos y amigas. Crecer por la experiencia de la vida propia es tan solo una parte. La otra parte son las personas que me crucé en el camino, con quiénes he conversado. Esa gente también termina determinando mi existencia y no por capacidad de control, sino por un descubrir.
Me pasó con Masllorens, si no lo hubiera conocido estaría en Estados Unidos de América.
No deja de ser increíble eso y creo que nos damos muy poco cuenta de ello: cuánto tu presencia puede determinar la existencia de otro, aunque lo hayas conocido tan solo en un momento de café. O viendo una obra en un museo.
Y esto también lo genera el teatro. He salido de las salas renovada tras tener esas carambolas de ver dos buenas obras en una misma noche y estar luego en casa, emocionada, diciendo: no quiero estar en otro lugar de la tierra que no sea éste.
EAN: Dices que el amor es una pregunta. ¿Te lo preguntas? ¿Fuiste encontrando respuestas?
MT: Todos los días me lo pregunto. Sí, me siento amada. Pero hay algo de esta cuestión de la fantasía del amor romántico con la que crecimos que es como una vaca enorme que llevamos encima todo el tiempo y que es un peso gigante que tienes que ir reacomodando, resignificando y que a mí no me alcanzan tampoco las teorías modernas. Por mucho que me quieran deconstruir, hay cosas en el amor que no me va.
Es un aprendizaje muy lento.
Siempre digo que cuando alguien dice "te amo" echa a correr porque no tienes idea de qué significa el amor para la otra persona. Y es que tampoco sé muy bien cuando lo digo yo, es un verbo que utilizo muy poco porque los españoles lo usamos poco (para nosotros el "te quiero" es el top ten, lo otro queda en las telenovelas); entonces poder reconocer que podés amar a alguien sin que esa persona forme parte de tu vida romántica, sin que sea tu pareja, sin que sea a nada parecido a lo que supuestamente debía ser... creo que hay algo esperanzador en ese sentido.
Entre el amor, el amante y el amado yo siempre soy el amante. Es todo un ejercicio pero hay que reconciliar esto: te puedo amar un montón pero no necesito que estés en mi vida en el sentido de la tradicionalidad.
Creo que el amor es un superpoder que nutre mucho y es al mismo tiempo una fuente infinita de desgracia porque tiene ese cariz que para la juventud es malísima a causa de su romanticismo. Y se sufre.
Pero sí, uso mucho el enamoramiento, la necesidad de estar enamorada. Y me acompaña el amor cuando escribo, hay algo en eso que en mi vida resulta mucho más fructífero.
Mientras va preparando sus giras por el sur (lugares de los que también se enamoró); en un fugaz paso por Buenos Aires la veremos con su unipersonal.
¡Bienvenida Maca! Y no dejes de volver.
20.30hs DOMINGO 6/08 "Por eso las curitas" y presentación del libro "Como puedo"
MOSCU TEATRO (Ramirez de Velasco 535, CABA)
Material fotográfico cedido por la actriz





Comentarios
Publicar un comentario